Cuando fuimos los mejores

                                        jjoo

Los ochenta, esa maravillosa época, una de las más desatadas de nuestro país, los primeros años sin dictadura, el comienzo de la libertad. Las calles gritaban, sonreían, el ciudadano español comenzaba a conocer, a pensar, a crear. Eran tiempos donde un movimiento cultural empezó a florecer. Su epicentro, Madrid. Los protagonistas, los jóvenes. Su nombre, La Movida. España se llenó de cultura, los programas musicales estaban a la orden del día y fueron muchos los grupos que comenzaron a crecer en esa época: Los Secretos, Nacha Pop, Radio Futura, son ejemplos de los cientos de grupos que dieron voz a una generación deseosa de vivir. Los Ochenta, también fueron sinónimo de una estabilidad política, años de socialismo, que trajeron consigo avances sociales provocando un aumento del nivel de vida de una sociedad española estable, que solo era enturbiada por los atentados terroristas, de una banda terrorista ETA que vivía su momento más álgido. Además del estallido cultural, social y político que conllevaron estos años, la década de los ochenta fue protagonista del nacimiento de la mejor generación de deportistas españoles de la historia. Los Gasol, Alonso y compañía comparten generación, valores y éxitos. Unos éxitos que han llevado a España al primer escalón del deporte mundial.

Ésta maravillosa generación cosechó sus primeros éxitos en el Eurobasket de Turquía(2001) fue un bronce, poco valorado entonces, debido a la regularidad exitosa que ostentaba el baloncesto español en las grandes citas. Gasol y Navarro. Navarro y Gasol. Ellos han sido los estandartes de esta magnífica selección que tocó la cima en el verano japonés del 2006. No era el final, ya que los triunfos continuaron, entre ellos, dos oros en sendos Eurobasket y dos platas en dos finales olímpicas que sembraron el temor a todo un Dream Team. Los años pasan y las personas lo notan, una mala preparación y una temporada llena de excesos condujeron a una de las mayores decepciones del baloncesto español. Era un mundial y se jugaba en casa, éste verano. Todos los recordáis. España contra Francia, el clásico por antonomasia del baloncesto europeo acabó con un triunfo “Blue” que provocó la dimisión del técnico español y a la postre los comentarios del maldito y repetitivo “Fín de ciclo”.

El siguiente en representar a su país por las más altas esferas del deporte mundial, fue un asturiano de nombre Fernando Alonso. Su coche, aquel Renault azul y amarillo y sus duelos con el “Kaiser” maravillaron a un público que antes, desconocía lo que era un “Pit-stop” o una bandera amarilla. Él solo, como hacen las estrellas, consiguió que España madrugara un domingo o que nueve millones de personas vieran una carrera vespertina en 2006. Consiguió que un deporte desconocido fuera comentario de bares los lunes a la hora del café. Un mago que hoy en día vive sus horas más bajas en un deporte cada vez más cuestionado por su escasa emoción.

Nadal, Rafael Nadal, para muchos, el mejor deportista español de la historia. Sus éxitos pueden avalar dicha afirmación; catorce “Gran Slam”, campeón olímpico, cuatro veces campeón de la “Copa Davis” etc. Sus críticos, existen sí, afirman que no tiene técnica, que sólo sabe correr, que tiene suerte…Benditas críticas, dirán algunos. Sin duda, uno de los estandartes y una imagen exterior invidiable. Su mayor cualidad, la cabeza, el poder de superación, las ganas de ganar, de un hambre que nunca se agota. Es jóven, 28 años, pero su físico empieza a pedir un descanso. Es hora de reflexionar, de sentarse a pensar si el esfuerzo que antes hacía, lo puede seguir haciendo como si el tiempo no hubiera pasado. El mito ya existe, esperemos que lo sepa cuidar.

Sudáfrica, el lugar cumbre del fútbol español. El minuto 116 de aquel 11 de julio de 2010. Los Casillas, Iniestas y Xavis pasaron a la historia de nuestro deporte. Bordaron la estrella encima del escudo de un país que salió a la calle  festejando un triunfo que catapultó a España al número uno del Ranking FIFA. Antes y despúes lograron dos Eurocopas, algo inédito que ninguna selección ha logrado. Ahora, España se desangra, el mundial de Brasil lo evidenció y hasta el propio “míster” es criticado. Francia está en el horizonte, veremos si la selección se reinventa. Ójala que sea así.

Y el ciclismo, el deporte más bonito y uno de los más criticados y apuñalados. Se cuestiona su limpieza, su realismo, su relativa emoción. Criticar por criticar. El deporte que más gente sigue fuera de las pantallas. Los veranos de Tours y Vueltas, los mundiales de Freire, el sacrificio de Pantani, los maillot rosas de “T-Mobile”, la caída de Beloki.. Innumerables recuerdos, imposible de olvidarlos . En España gozamos del ciclismo, gracias a unos súperclases que han levantando del sofá a numerosos locos por las bicis. Contador, Valverde, Joaquím Rodriguez. Los tres ases del ciclismo, los tres nacidos en la prolífera década de los ochenta, los tres maravillando, verano tras verano. Contador, es la estrella, en España,sólo Indurain ha ganado más tours que él. Un carrera maravillosa, que ni un extraño filete en mal estado, podrá cuestionarla. Pero el físico se va mermando con la edad, a Valverde le ha salido un duro competidor en su equipo, un colombiano, Quintana, que apunta a marcar una época en el deporte de las dos ruedas. El tiempo se va agotando para los tres ases de la baraja, su carrera intachable, su currículum invidiable, pero su horizonte muy escaso. Y lo peor, no hay relevo generacional cercano.

Hace unos días, la semana pasada en concreto, nos levantamos con una triste noticia: el deportista español con más medallas olímpicas decía adiós. David Cal, a sus 32 años, comunicaba que se iba, que lo dejaba todo. El piragüismo, el deporte que le dio la fama y con el que hizo historia, solo lo practicaría en sus ratos libres. Su baja forma física y su “pérdida de ganas” son los culpables de que no volvamos a ver al gallego surcando las rías olímpicas.

Es difícil aglutinar en tan poco espacio, a todos los innumerables “héroes” de nuestro deporte. Un deporte que ha vivido su mejor época, gracias también a la inversión que se hizo en un determinado momento por él (Plan ADO). Solo falta dar las gracias, a todos los culpables por ello.

Los ochenta, la década dorada de nuestro país, el avance, el progreso. El auge de la cultura, las innumerables creaciones artísticas, la voz del pueblo, la alegría, la esperanza. El ejemplo que la sociedad española dio al mundo, el paso de la dictadura a la democracia, bendita transición. Todo tiempo pasado fue mejor, los ochenta. Cuando fuimos los mejores.

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